No salgas de la habitación

“No salgas de la habitación, no cometas el error./ ¿Para qué quieres Sol, si tú fumas Shipka?/ Tras la puerta todo es un sinsentido, especialmente los gritos de felicidad./ Solamente al cuarto de baño… e inmediatamente regresa.

Oh, no salgas de la habitación, no llames un coche./ Porque el espacio se compone de pasillo/ y termina en el contador. Y si entra/ alguna fresca, bostezando, échala fuera sin desvestirla.

No salgas de la habitación; piensa que estás resfriado./ ¿Qué hay de interesante en el mundo aparte de una pared y una silla?/ ¿Para qué salir de allí a donde regresarás por la noche/ tal como saliste o más mutilado?

Oh, no salgas de la habitación. Baila, siguiendo la bossanova/ con el abrigo sobre el cuerpo desnudo, con los zapatos sin calcetines./ En el recibidor huele a col y a cera para esquíes./ Has escrito muchas letras; una más será de más.

No salgas de la habitación. Oh, ojalá solo la habitación/ adivine qué aspecto tienes. Y, en general, incógnito/ ergo sum, como la sustancia le dijo furiosa a la forma./ ¡No salgas de la habitación! En la calle, sin duda, no es Francia.

¡No seas tonto! Sé aquello que los demás no fueron./ ¡No salgas de la habitación! Concédele voluntad a los muebles,/ mimetízate con el papel de la pared. Enciérrate y haz una barricada/ con el armario del cronos, el cosmos, el eros, la raza, el virus.”

Brodsky

--2Tf1Fm7xs

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