De manera que la cara de todas mis virtudes tenía un reverso menos imponente.

“Hacía la guerra por medios pacíficos y obtenía, por fin, gracias al desinterés,f8bcd666136c53c5b231d586f5ac3489 todo lo que deseaba.

Por ejemplo, nunca me quejaba de que se olvidaran de la fecha de mi cumpleaños: la gente hasta se sorprendía, con un poquillo de admiración, por lo discreto que me mostraba en ese punto.  Pero la razón de mi desinterés era aún más discreta: deseaba que se olvidaran de mí con el objeto de poder lamentarme ante mí mismo.

Cuando mi soledad quedaba bien demostrada, podía entonces abandonarme a los encantos de una viril tristeza.”

“No cambié de vida, continúo amándome y sirviéndome de los demás, sólo que la confesión de mis faltas me permite volver a comenzar con mayor facilidad y gozar dos veces, primero de mi naturaleza y luego de un encantador arrepentimiento.”

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