Strofe veneziane, 2, VIII. Brodsky

 

Scrivo questi versi, seduto all’aperto
su una sedia bianca,
d’inverno, con la sola giacca addosso,
dopo molti bicchieri, allargando gli zigomi
con frasi in madrelingua.
Nella tazza si raffredda il caffè.
Sciaborda la laguna, punendo con cento minimi sprazzi
la torbida pupilla con l’ansia di fissare nel ricordo
questo paesaggio, capace di fare a meno di me.

Joseph Brodsky

(da ‘Poesie italiane’, Adelphi, 1996 – Traduzione di Giovanni Buttafava)

No salgas de la habitación

“No salgas de la habitación, no cometas el error./ ¿Para qué quieres Sol, si tú fumas Shipka?/ Tras la puerta todo es un sinsentido, especialmente los gritos de felicidad./ Solamente al cuarto de baño… e inmediatamente regresa.

Oh, no salgas de la habitación, no llames un coche./ Porque el espacio se compone de pasillo/ y termina en el contador. Y si entra/ alguna fresca, bostezando, échala fuera sin desvestirla.

No salgas de la habitación; piensa que estás resfriado./ ¿Qué hay de interesante en el mundo aparte de una pared y una silla?/ ¿Para qué salir de allí a donde regresarás por la noche/ tal como saliste o más mutilado?

Oh, no salgas de la habitación. Baila, siguiendo la bossanova/ con el abrigo sobre el cuerpo desnudo, con los zapatos sin calcetines./ En el recibidor huele a col y a cera para esquíes./ Has escrito muchas letras; una más será de más.

No salgas de la habitación. Oh, ojalá solo la habitación/ adivine qué aspecto tienes. Y, en general, incógnito/ ergo sum, como la sustancia le dijo furiosa a la forma./ ¡No salgas de la habitación! En la calle, sin duda, no es Francia.

¡No seas tonto! Sé aquello que los demás no fueron./ ¡No salgas de la habitación! Concédele voluntad a los muebles,/ mimetízate con el papel de la pared. Enciérrate y haz una barricada/ con el armario del cronos, el cosmos, el eros, la raza, el virus.”

Brodsky

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