Lo único que podía consolar el corazón del hombre…

“Lo único que podía consolar y distraer el corazón del hombre era el corazón de otra persona. (…)
Ivanóv no podía permanecer mucho tiempo en este estado de tristeza gris, le parecía que en este momento alguien se reía de él de lejos y era feliz en lugar de él, y que él sólo se quedaba como un simplón con el ceño fruncido. Por tanto Ivanóv acudía inmediatamente a algún hecho cotidiano, es decir, encontraba alguna ocupación o consolación, o como él lo llamaba, una simple alegría improvisada, y salía, de tal manera, de su abatimiento.”

“The only thing that could comfort and divert a person’s heart was the heart of another person.”

Andrei Platonov

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Tanta es nuestra sed

«Nosotros los rusos, cuando llegamos a una orilla, o creemos que lo es, nos alegramos de tal modo que enseguida perdemos el sentido de la
medida… Si un ruso se convierte al catolicismo, se hace jesuita sin falta y uno de los más agresivos; si se hace ateo, empezará a exigir, sin falta
que se extirpe por la violencia la fe en Dios… No es sólo por vanidad, no es sólo por malos sentimientos vanidosos por lo que hay rusos ateos y
rusos jesuitas, sino también por dolor espiritual, por sed espiritual, por nostalgia de unos ideales supremos, de una orilla firme, de una patria en
la que han dejado de creer porque no la han conocido nunca. ¡Le es tan fácil a un ruso hacerse ateo! ¡Le es mucho más fácil que a ningún otro
hombre del mundo! Y los rusos no sólo se convierten en ateos, sino que creen sin falta en el ateísmo como si se tratara de un nuevo credo, sin
darse cuenta de que han puesto su fe en una negación. ¡Tanta es nuestra sed!»

Dostoevski, “El Idiota”

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Strofe veneziane, 2, VIII. Brodsky

 

Scrivo questi versi, seduto all’aperto
su una sedia bianca,
d’inverno, con la sola giacca addosso,
dopo molti bicchieri, allargando gli zigomi
con frasi in madrelingua.
Nella tazza si raffredda il caffè.
Sciaborda la laguna, punendo con cento minimi sprazzi
la torbida pupilla con l’ansia di fissare nel ricordo
questo paesaggio, capace di fare a meno di me.

Joseph Brodsky

(da ‘Poesie italiane’, Adelphi, 1996 – Traduzione di Giovanni Buttafava)

Histoire d’un singe en hiver

“Je me souviens également d’une scène qui m’avait bouleversé et qui me bouleverse encore, c’est la scène finale du film: il s’assied sur un banc, il sort un bonbon qu’il déplie soigneusement, qu’il met à la bouche, rien d’autre. Et pourtant passe toute une détresse, tout un désenchantement de la vie. Il avait préparé cette scène en étant d’une humeur massacrante dans le train qui nous amenait à Pont-leveque. Il n’était pas à prendre avec des pincettes parce que c’était la fin du film, il savait qu’il allait se séparer de Belmondo, de toute une ambiance et il savait qu’il devait montrer dans le dernier plan final une espèce de détresse très pudique, mais une détresse quand même.”

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Sur le film “Un singe en hiver” et Jean Gabin, tiré de:
 https://www.youtube.com/watch?v=HDKXWl6o4Xk