Marina Tsvetáeva

Here again a windowmarina
Where again they don’t sleep.
Maybe – they’re drinking wine,
Maybe – they just sit.
Or, perhaps, – the hands
Two won’t separate.
Friend, in every house
There is such a window.

A cry of separations
And brief rendezvous-
You, a window in the night!
Maybe – hundreds of candles,
Maybe – three of them…
There is no and no rest
To my reckless mind.
And my house too
Has got such a window.

Pray, friend, for the sleepless house,
For the lighted window!

(traducción de http://www.oocities.org/erdenechimegb/Marina_Tsvetaeva.html)

No salgas de la habitación

“No salgas de la habitación, no cometas el error./ ¿Para qué quieres Sol, si tú fumas Shipka?/ Tras la puerta todo es un sinsentido, especialmente los gritos de felicidad./ Solamente al cuarto de baño… e inmediatamente regresa.

Oh, no salgas de la habitación, no llames un coche./ Porque el espacio se compone de pasillo/ y termina en el contador. Y si entra/ alguna fresca, bostezando, échala fuera sin desvestirla.

No salgas de la habitación; piensa que estás resfriado./ ¿Qué hay de interesante en el mundo aparte de una pared y una silla?/ ¿Para qué salir de allí a donde regresarás por la noche/ tal como saliste o más mutilado?

Oh, no salgas de la habitación. Baila, siguiendo la bossanova/ con el abrigo sobre el cuerpo desnudo, con los zapatos sin calcetines./ En el recibidor huele a col y a cera para esquíes./ Has escrito muchas letras; una más será de más.

No salgas de la habitación. Oh, ojalá solo la habitación/ adivine qué aspecto tienes. Y, en general, incógnito/ ergo sum, como la sustancia le dijo furiosa a la forma./ ¡No salgas de la habitación! En la calle, sin duda, no es Francia.

¡No seas tonto! Sé aquello que los demás no fueron./ ¡No salgas de la habitación! Concédele voluntad a los muebles,/ mimetízate con el papel de la pared. Enciérrate y haz una barricada/ con el armario del cronos, el cosmos, el eros, la raza, el virus.”

Brodsky

--2Tf1Fm7xs

Cada vez que cae la noche mis cucarachas me leen en voz alta.

 

“Cuando estoy 2008-05-08_IMG_2008-05-01_02.10.12__56627en Madrid,

las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,

y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por
mi dormitorio,
lugar hacia el que

—por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja
al presidente de la república,
y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso en casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños
cuerpos que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,

les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que-lamento decirlo-
hablan poco en favor de esos ortópteros.”

Ángel González
“Datos Biográficos”

 

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