“…pensar en un hombre se parece a salvarlo…”

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

Roberto Juarroz

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“Los pájaros enamorados en el jardín de las frutas olvidadas”

“El monumento a Federico Fellini y Giulietta Masina, hecho por su amigo, director de cine, poeta, novelista, dramaturgo, pintor, arquitecto y artesano Tonino Guerra.

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Tonino Guerra

Representa a dos pájaros de bronce sentados en las ramas de un árbol que sobre las tres de la tarde dibujan unas sombras sobre el Mármol de Carraca. En estas sombras se reconocen los perfiles de los enamorados que se miran el uno al otro y que, siguiendo los rayos del sol, se acercan poco a poco hasta unirse en un beso.”

 

 

 

Fuente: Влюблённые птицы в Саду забытых фруктов

Fuente primera: Puente sobre el abismo, Paola Vólkova

 

 

 

 

Marina Tsvetáeva

Here again a windowmarina
Where again they don’t sleep.
Maybe – they’re drinking wine,
Maybe – they just sit.
Or, perhaps, – the hands
Two won’t separate.
Friend, in every house
There is such a window.

A cry of separations
And brief rendezvous-
You, a window in the night!
Maybe – hundreds of candles,
Maybe – three of them…
There is no and no rest
To my reckless mind.
And my house too
Has got such a window.

Pray, friend, for the sleepless house,
For the lighted window!

(traducción de http://www.oocities.org/erdenechimegb/Marina_Tsvetaeva.html)

No salgas de la habitación

“No salgas de la habitación, no cometas el error./ ¿Para qué quieres Sol, si tú fumas Shipka?/ Tras la puerta todo es un sinsentido, especialmente los gritos de felicidad./ Solamente al cuarto de baño… e inmediatamente regresa.

Oh, no salgas de la habitación, no llames un coche./ Porque el espacio se compone de pasillo/ y termina en el contador. Y si entra/ alguna fresca, bostezando, échala fuera sin desvestirla.

No salgas de la habitación; piensa que estás resfriado./ ¿Qué hay de interesante en el mundo aparte de una pared y una silla?/ ¿Para qué salir de allí a donde regresarás por la noche/ tal como saliste o más mutilado?

Oh, no salgas de la habitación. Baila, siguiendo la bossanova/ con el abrigo sobre el cuerpo desnudo, con los zapatos sin calcetines./ En el recibidor huele a col y a cera para esquíes./ Has escrito muchas letras; una más será de más.

No salgas de la habitación. Oh, ojalá solo la habitación/ adivine qué aspecto tienes. Y, en general, incógnito/ ergo sum, como la sustancia le dijo furiosa a la forma./ ¡No salgas de la habitación! Que fuera, sin duda, no es Francia.

¡No seas tonto! Sé aquello que los demás no fueron./ ¡No salgas de la habitación! Concédele voluntad a los muebles,/ mimetízate con el papel de la pared. Enciérrate y haz una barricada/ con el armario del cronos, el cosmos, el eros, la raza, el virus.”

Brodsky

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Cada vez que cae la noche mis cucarachas me leen en voz alta.

 

“Cuando estoy 2008-05-08_IMG_2008-05-01_02.10.12__56627en Madrid,

las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,

y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por
mi dormitorio,
lugar hacia el que

—por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja
al presidente de la república,
y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso en casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños
cuerpos que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,

les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que-lamento decirlo-
hablan poco en favor de esos ortópteros.”

Ángel González
“Datos Biográficos”

 

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CANCIÓN DE NOVIEMBRE Y ABRIL

El cielo nublado
pone mis ojos blancos.

Yo, para darles vida,
les acerco una flor
amarilla.

No consigo turbarlos.
Siguen yertos y blancos.

(Entre mis hombros vuela
mi alma dorada y plena.)

El cielo de abril
pone mis ojos de añil.

Yo, para darles alma,
les acerco una rosa blanca.

No consigo infundir
lo blanco en el añil.

(Entre mis hombros vuela
mi alma impasible y ciega.)

CANCIÓN DE NOVIEMBRE Y ABRIL – CANCIONES PARA TERMINAR (Canciones 1921-1924)
(Federico García Lorca)